La respiración, de Alfredo Sanzol

La lavandería teatro- La Respiración A.S.    Alumnos y profesores de la Escuela de teatro La Lavandería tuvieron la suerte de asistir ayer al ensayo general de “La respiración”, obra de Alfredo Sanzol que hoy se estrena en La Abadía. Con este cartel cabía esperarse una obra íntima, introspectiva, filosófica en exceso… Aunque la sinopsis nos intentaba tranquilizar:

“Esta obra cuenta, en clave de comedia, las alegrías y penas de una mujer separada, Nagore, en trance de recuperar su autoestima y de rehacer su vida. Gracias a los consejos de su madre, que tiene una intensa vida amorosa, este proceso se convierte en una verdadera aventura.”

Quizá a propósito, las pistas que se dan al espectador antes del comienzo de la obra no son sino contradictorias y hasta desconcertantes…incluso poco apetecibles. Y es que probablemente no hayan querido, o podido, explicar qué es lo que le espera cuando se enciendan los focos.

Una vez da comienzo “La respiración”, nos encontramos con Nagore (Nuria Mencía), la protagonista. Como si de un monólogo del Club de la Comedia se tratase, cuenta directamente al público su desastre emocional desde que se divorciara un año atrás. Como ya no sabe qué hacer, llama a su madre y “sus amigos” para que intenten animarla y ayudarla a rehacer su vida. Es en el momento en el que aparecen estos personajes cuando se abre la veda del absurdo. Estas serán las dos principales claves de la comedia en la pieza: Las confidentes miradas al público de la protagonista y el absurdo escenificado por el resto del elenco. El público se va sumergiendo en una historia cada vez más disparatada, a la para que Nagore se sumerge en ese nuevo mundo. Si bien al principio la risa venía propiciada por lo extraño de las situaciones, de las reacciones de los personajes, de cara al final el público se ríe con lo extraño que parece volver a “la realidad”.

La extraña y divertida propuesta es acompañada además por música en directo interpretada por los propios actores. Música instrumental, canciones grupales o simplemente efectos de sonido que envuelven la pieza en un ambiente muy agradable e inciden en el humor de esta.

Poco que decir de la iluminación, el vestuario o la escenografía. El espectador ve una casa normal, con gente aparentemente corriente. Lo extraordinario son los personajes, sus situaciones, sus reacciones… Lo realmente maravilloso de la obra es su texto, su dirección y el conjunto del elenco. Un grupo que parece pasárselo en grande en el escenario y que desde luego hizo desternillarse de risa a todo el patio de butacas.

La Lavanderia teatro- La respiración

 

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